Créditos: Diócesis de Matagalpa

En el tercer domingo de Adviento, 17 de Diciembre, monseñor Rolando José Álvarez, revestido por ornamentos litúrgicos de color rosado, y acompañado por Fray Ramón Morraz, presidió la Santa Eucaristía en la comunidad “Las Cañas” de la parroquia San Pedro en Ciudad Darío. Según la página oficial de la Diócesis de Matagalpa, el obispo recordó que únicamente en dos ocasiones del año la liturgia de la Iglesia dispone utilizar esos atuendos, el cuarto domingo de Cuaresma y el tercer domingo de Adviento, porque simbolizan alegría.

Este sitio web también compartió parte de la reflexión que hizo monseñor Álvarez en su visita a esta comunidad, y a través de este medio se las compartimos:

El Obispo indicó que aunque el camino de preparación implique sacrificios no queda en ruta de muerte sino en la alegría del nacimiento del Salvador… “¿En qué consiste esta alegría, si todos tenemos dificultades, dolores, frustraciones y fracasos? ¿Cómo estar alegres? La palabra de este domingo da la respuesta: Cristo es la alegría, porque el Espíritu del Señor está sobre mí, me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos proclamar un año de gracia del Señor”.

“Hermanos, Jesús es nuestra alegría interior que da seguridad y paz, por lo tanto san Pablo dirá: Me he fiado en Cristo quien no falla. Y para nosotros nuestra certeza de fe y profunda alegría debe ser el Señor, y a pesar de las tristezas que provocan las diversas situaciones de la vida, estando con él no se pierde la paz interior”, señaló.

A la vez monseñor Álvarez, relató que esa es la misma experiencia de Juan el Bautista que en el desierto exclama: “Preparen los caminos del Señor”, por eso Cristo debe ser el centro, la roca “de nuestra vida” y aunque vengan tormentas y huracanes, cuando se está asentado en Jesús, “podemos entristecernos y sentirnos adoloridos, pero inconmovibles, es más cuando una persona en medio de las crisis, frustraciones, problemas matrimoniales y de otra índole cae pero se levanta, está comprobando que su fuerza, salvación y roca es Cristo”.

En ese punto el Obispo, instó a alegrarse interiormente porque Jesús nos ha salvado, porque en este tiempo exclama su amor y misericordia recordándonos que permanece a nuestro lado y que con él somos más que invencibles.

Desde el año 1999, monseñor Rolando, visita esa comarca donde comparte con la feligresía y agradece a Dios por el cumpleaños de la señora Carmen Treminio. Por eso para la ocasión los fieles de lugares aledaños se preparan para recibir los sacramentos.

Nota tomada de:
http://diocesisdematagalpa.org/?p=9185