A pocos días de comenzar la Cuaresma, el Arzobispo de La Plata (Argentina), Mons. Héctor Aguer, animó a los fieles a mirar este tiempo como una oportunidad para “hacer veraz la conversión al Evangelio” en medio de un “ambiente paganizado”.

“Lo que la doctrina católica considera vicios son comportamientos reclamados como derechos y aun tutelados por leyes inicuas. En ese contexto adverso debemos procurar vivir con serenidad y alegría el seguimiento de Cristo”, señaló en una nueva carta pastoral.

En el documento “Puede ser una Cuaresma decisiva”, el Prelado explicó que este tiempo litúrgico es un “ejercicio inspirado por el amor de Dios”, que anima la misericordia para con el prójimo, junto son sus “proyecciones comunitarias y sociales”.

En ese sentido, subrayó la importancia de reconocer “la situación en la que hoy vivimos los miembros de la Iglesia, para interpretarla a la luz de la fe y de la caridad”.

El primer paso es reconocer que “querámoslo o no, la realidad es que estamos sumergidos en un ambiente paganizado”, indicó Mons. Aguer, donde “el relativismo moral es una opinión ampliamente extendida”.

“Se ha perdido de vista la realidad natural del hombre, la ‘razón’ que le es propia y que le permite distinguir objetivamente el bien del mal”, y estas condiciones “se filtran en nuestro propio recinto, el personal de cada uno y el de nuestras comunidades”.

El Arzobispo aseguró que esta realidad “no tiene que escandalizarnos”, puesto que sucedía también en las primeras comunidades eclesiales. Tampoco debemos “dejarnos arrebatar por nostalgias del pasado (‘todo tiempo pasado fue mejor’)”, ni “entregarnos a una deploración indignada de lo que ocurre”.

En su lugar, animó a aprovechar este tiempo para “evaluar, en este entorno, lo que significa la tentación, no solo aquella que padece nuestra fragilidad personal y que incentiva nuestra inclinación al pecado, sino como un fenómeno objetivo, social”.

Un claro ejemplo es reconocer los lemas que se imponen: “ahora se hace así”, “todos lo hacen”; un fenómeno estimulado por los “medios de comunicación que generalizan esa manera de pensar y las actitudes consiguientes logrando que sean aceptadas pasivamente por la multitud”.

Otro factor a considerar son “las redes”, las que constituyen, según Mons. Aguer, “una especie de universo virtual que sustituye a la realidad; es decir: la realidad es lo virtual y se encuentra en la tablet o el telefonito, esa especie de prótesis del ser humano”.

De esta manera, “estos instrumentos maravillosos, utilísimos, que pueden ser recursos de humanización y servir a la concordia y al progreso social, provocan frecuentemente una degradación de la convivencia, de la sociedad, de la auténtica humanidad del hombre”.

En medio de todo este complejo escenario, Mons. Aguer apuntó a que el ejemplo sigue siendo “Cristo en el desierto”, pues “si en él fuimos tentados, en él venceremos al diablo”.

“Reconócete a ti mismo tentado en él, y reconócete a ti mismo victorioso en él”, alentó el Arzobispo de La Plata.

“Es fundamental –y la Cuaresma nos ofrece una oportunidad de examen de conciencia más prolijo– que se afiance en nosotros la convicción de que la gracia de la vida cristiana asume y lleva a plenitud los auténticos valores humanos”, reflexionó.

Fuente: Aciprensa.