En estos momentos de crisis nacional, los Obispos de la conferencia Episcopal de Nicaragua hemos pedido el respeto irrestricto a la dignidad de la persona, por lo tanto en medio de las luchas, conflictos y caos no podemos renunciar al respeto irrestricto de la persona, es más, el hombre que debo respetar no es sólo al que piensa como yo, el de mi partido o grupo, sino todo hombre, cuidando por nunca caer en ofensas agravantes que puedan herir la dignidad del otro, no caer en el grosero hablar, pues los creyentes debemos iluminar con la luz de Cristo sin renunciar a la altura de la dignidad de la persona que se fundamenta en que somos hijos del Padre, hijos de Dios y hermanos entre nosotros.
 

 
No podemos renunciar a la sociedad en la que aún teniendo polos opuestos, siendo diferentes, se mantenga la altura del Diálogo y salvaguarde la dignidad de la persona humana. Por eso los Obispos en estas semanas en diversos comunicados insistimos en el respeto al derecho de la manifestación del pueblo, el derecho a reclamar pacíficamente los derechos.
 
La única fuerza que tenemos después de Dios es la fuerza de la razón, por eso quien tiene esa fuerza no recurre a la violencia, a ella va el débil, quien se siente atrapado en la cerrazón, porque el fuerte prefiere caminar con su frente en alto y corazón inclinado, caminando de esa manera, prefiere que le quiten la vida antes de quitarla. El respeto a la dignidad de la persona nos embarga a todos, a unos y otros, pequeños y grandes, a los de izquierda y derecha, a todos.
 
Leyendo uno de los libros del papa Francisco, donde responde a preguntas que miles le hacen y refiriéndose a lo que significa gobernar, el Pontífice explica que es servir, y quien gobierna debe aprender a mirar a lo alto para ver a Dios y no pretender ser Dios, y observar hacia abajo para ver al caído. El hombre, hermanos y hermanas, siempre debe ver en esas dos direcciones.
 
Quiero agradecer al Sumo Pontífice por las palabras dirigidas este domingo en el Angelus al pueblo nicaragüense, y a los Obispos a quienes llama sus hermanos. Gracias santo Padre por el cariño a nuestra patria, gracias por manifestar que conoce nuestra realidad, gracias por hacernos sentir su adhesión al pueblo, los Obispos e Iglesia.
 
Concluir con las palabras de San Pablo a los Corintios (4, 6-11), que describe la situación que pasamos en la actualidad los Obispos de Nicaragua:
 
“Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria que es de Dios y no proviene de nosotros.
Nos aprietan por todos lados, pero no nos aplastan; estamos apurados, pero no desesperados; acosados, pero no abandonados; nos derriban, pero no nos rematan; en toda ocasión y por todas partes, llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la muerte, por causa de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal”.
Fuete: diocesisdematagalpa.org/