Festejan a la Virgen pero también protestan en Matagalpa

Aprovechando la multitudinaria fiesta patronal de Matagalpa, en honor de Nuestra Señora de La Merced, este martes 24 de septiembre, pobladores de todas las edades se manifestaron en contra del régimen de Daniel Ortega, exigiendo justicia por los asesinados durante la represión desatada en el país desde abril de 2018, libertad para los presos políticos, la salida del dictador y muchas otras demandas.

Banderas de Nicaragua con el escudo invertido en señal de protesta, pancartas con cruces negras como símbolo de luto por los asesinados y otras con los nombres de estos; otras con leyendas exigiendo justicia y libertad, además de gritar consignas, fueron algunos de los métodos usados para protestar sin que actuaran los órganos represivos del régimen.

Todo empezó en una mañana nublada y fresca en la también llamada Perla del Septentrión. Miles de feligreses llegaron temprano a la catedral San Pedro Apóstol, donde el obispo, monseñor Rolando José Álvarez Lagos presidiría las solemnidades litúrgicas, acompañado por los sacerdotes de las diócesis de Matagalpa y Juigalpa, esta última comprende a los departamentos de Chontales y Río San Juan.

“Obispo amigo, el pueblo está contigo”, coreaba la multitud cuando monseñor Álvarez y los curas ingresaban al templo. Desde el año pasado, el jerarca católico ha sido blanco de distintos ataques por parte de seguidores del régimen del que ha sido un fuerte crítico.

La multitud no alcanzó en la iglesia y miles quedaron afuera, oyendo la misa a través de unidades móviles de sonido. Miembros del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Matagalpa, entidad que también tiene como patrona a la Virgen de La Merced, estaban en primera fila. Igual que en 2018, este año faltaron las “autoridades civiles” que hasta 2017 ocupaban sitios privilegiados en la misa.

En su homilía, monseñor Álvarez reseñó que fue por la evangelización emprendida por misioneros mercedarios que la veneración a la Virgen de La Merced llegó a Matagalpa, advocación mariana vinculada con la redención de los esclavos.

“Señora de Las Mercedes, Señora de las misericordias, ha corrido sangre de hermanos en este suelo, hermano contra hermano; se persigue, se calumnia, se difama, se encarcela al que se le ve como enemigo, nuestras aguas dulces pareciera que se han convertido en aguas amargas. Se nos acaba el vino. Nosotros, (en) Matagalpa, somos herederos de tu petición (y) con profunda piedad filial, recurrimos a ti en esta hora, en este valle de lágrimas, dirigiendo nuestras miradas a ti, la reina y administradora de todas las gracias, así como están los ojos de los esclavos fijos en las manos de sus señores, como están los ojos de la esclava fijos en las manos de su señora, así están nuestros ojos en el Señor Dios nuestro, esperando su misericordia”, dijo el obispo en su homilía, mientras la multitud le aplaudía.

Además, abogó “para que las manos del señor se abran para derramar dones de justicia y libertad” en el país; señalando que la Virgen de La Merced vela “por los encarcelados de hoy”.

“Te decimos que sigue habiendo dolor en las cárceles, se priva de la libertad, pero también se priva de la dignidad. Las cárceles necesitan humanizarse cada vez más y es doloroso escuchar, en cambio, que muchas veces se les considera lugares de violencia e ilegalidad, donde abundan las maldades humanas”, agregó el obispo desde el altar mayor del templo, enflorado y adornado con las banderas de Nicaragua y de la Iglesia Católica.

Protestan contra el régimen

Grupos de feligreses recordaban con gritos de “Presente” a quienes fueron asesinados por la represión, incluyendo al matagalpino-estadounidense Eddy Montes Praslín, el reo político asesinado en la cárcel La Modelo el 16 de mayo de este año.

Mientras tanto, un grupo de monaguillos coreaba el nombre de quien fue su “colega”, Sándor Dormus, asesinado el año pasado en León.

“De que se van, se van”, coreaba por su parte otro grupo de jóvenes mientras avanzaba la procesión a pocos metros de las oficinas departamentales del orteguismo, donde un grupo de simpatizantes del régimen tomaba fotos y videos de quienes se manifestaban.

Entre la multitud también iba Flor Ramírez, la señora símbolo de las marchas ciudadanas que piden la salida del dictador. Ella usaba su característico traje folclórico azul y blanco.

“Aprovechamos la oportunidad que tengamos de andar en las calles y es una manera de expresar que hay que liberar a los presos políticos y hay que decir y gritar ‘viva Nicaragua libre’ (porque) necesitamos la libertad de Nicaragua, necesitamos ser verdaderamente libres, porque nos tienen oprimidos, en persecución y demasiado acoso de la Policía”, dijo Ramírez.

En tanto, el obispo Álvarez destacó la masiva participación de la feligresía y apuntó que “es importante que el pueblo exprese su fe, siempre lo ha hecho y debe continuar haciéndolo y, por supuesto, su amor a la patria, es importante porque el amor a la patria nos une a todos”.

Una vez que la imagen de la Virgen fue llevada de regreso a la catedral, los feligreses corearon insistentemente el grito de “obispo amigo, el pueblo está contigo”. Monseñor Álvarez, al final, les respondió: “y el obispo está con ustedes”.

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