Continuando con una tradición de más de 12 años de visitar a la señora Carmen Treminio en la comunidad “Las Cañas”, Ciudad Darío, monseñor Rolando Álvarez visitó la cormarca situada en las áridas montañas de la zona, el 29 de diciembre. Ahora no solo comparte con la señora Treminio, sino que con toda la feligresía que se desborda para recibir los sacramentos y participar en la Eucaristía.

En la homilía aseguró que la palabra de Dios da solución a cualquier problemática, pues si una persona dice conocer a Dios pero no cumple su mandamiento es un mentiroso. Es fácil vivir un cristianismo de apariencia cuando se afirma creer pero sin vivir de acuerdo a lo revelado en las escrituras.

“Estamos en Navidad, fiesta del amor de Dios que se ha revelado y hecho cercano a nosotros siendo niño, por eso en este tiempo somos llamados a no quedarnos únicamente en lo festivo, este amor de Dios derramado, debe manifestarse a los demás. Por eso la Navidad es la fiesta del amor de Dios por nosotros y del amor que debe haber entre sus hijos”.

Además recordó a tanta gente, cuadros pastorales, sacerdotes y obispos que por amor han Evangelizado en distintas partes de la Diócesis teniendo calzado de peregrino e incluso arriesgando la vida. “Ante tanto amor de Dios debemos estar atentos porque el demonio quiere separarnos e introducir el odio, la envidia, celos, rencores e incluso quiere que no aceptes disculpas. No olviden que el enemigo a la persona y a la comunidad que la encuentra débil en la fe, se la debora”, indicó.

El prelado prosiguió añadiendo que el Señor quiere ver personas y comunidades unidas, desea que nos amemos, que nos respetemos, que aprendamos a pedir perdón y a ofrecernos una nueva oportunidad… “Desde las Cañas quiero desearles a mis comunidades una Felíz Navidad, vivamos estas fiestas en el amor de Dios por nosotros y entre nosotros. Hermanos, amense unos a otros como Dios nos amó primero”.

Nota tomada de:

Diócesis de Matagalpa