“Adviento tiempo de conversión”. Reflexiones de monseñor Rolando Alvarez para esta semana:

“Adviento tiempo de conversión”. Reflexiones de monseñor Rolando Alvarez para esta semana:

11 diciembre, 2018 0 Por Josary Mayerling Vargas Vega

El Señor el domingo pasado al iniciar el Adviento nos invitaba a estar alertas, esperar y levantar la cabeza, el papa Francisco dice que se levanta la cabeza en la oración.

En el segundo domingo de Adviento se habla de la conversión, dice Juan el Bautista: “Preparen los caminos del Señor, allanad sus senderos;
los valles serán rellenados,
lo torcido será enderezado,
lo escabroso será camino llano.
Y toda carne verá la salvación de Dios”. Tenemos que convertirnos en este tiempo de Adviento, lo decíamos el domingo pasado, no caigamos en el error, en la tentación de vivir este tiempo en la rutina de la ordinariedad, el Señor nos invita a esperarle para que no nazca en un corazón frío sino en un corazón cálido que le espera con alegría, por lo tanto es bueno revisar los vicios que durante una vida no hemos logrado abandonar.

Es tiempo de conversión, de cambio de vida, por lo tanto les recuerdo hacer un proyecto con tres o cuatro puntos de cambio en los que centremos nuestra atención, fuerza y lucha para mejorar y cambiar de vida. En este sentido quisiera nos dejáramos iluminar por el papa Francisco que hablando de la conversión se refiere a tres aspectos: Llenar el vacío de la indiferencia, dejar el orgullo y la soberbia y abrir caminos en el desierto. Reflexionemos cada uno, porque muchas veces caemos en el aislamiento del otro, el ser indiferente al otro, como si no existiera, no valdría la pena, como si el otro se merece un desprecio.

Hermanos si una persona, creyente o no creyente no mira al otro como un prójimo, como un próximo a él, estén seguros que ese otro tiene un vacío de indiferencia, Dios nos libre que uno de nosotros vea al otro como un infierno, y si el otro es un infierno hay que acabar con el infierno, acabar con el otro, vean hasta donde nos puede llevar el vacío de la indiferencia, debemos ser capaces de romper esos aislamientos interiores que llevamos dentro, de romper, quitar todo velo que pueda oscurecer nuestra mirada y mente y que desfigure al otro, podríamos tener velos, actitudes que desfiguren el rostro del otro y claro viéndolo desfigurado no me acerco a él, por eso el Papa llama a eliminar esta indiferencia y aislamiento.

Que lindo es descubrir a todo hombre sin diferencia, viéndolo como mi hermano, ya si el otro no te trata como hermano es problema de él pero tú lo tratas como tu hermano, nuestra responsabilidad cristiana es ver y tratar al otro como un hermano. Aquí hay que tener cuidado con los sentimientos porque aunque estemos claros de esto algunos pueden decir: “Aún así siento rechazo contra esa persona”, tenga cuidado porque el cristianismo no es de sentimientos, el cristianismo es de violencia interior que significa actitud, convicción, certeza, radicalidad en la palabra que da vida, dejando de lado los malos sentimientos y dando la batalla espiritual como buen creyente.

El segundo aspecto que habla el Papa es el orgullo y la soberbia que pueden endurecer el corazón y convertirlo en una piedra que es insensible, hermanos esto es para estar alertas porque si no se vence la indiferencia nos llenamos de orgullo y soberbia, convirtiéndonos en insensibles ante el dolor, ante el llanto de los demás, ante el que sufre, por eso el camino de la conversión nos pone en camino al otro, riendo con el que ríe, sufriendo con el que sufre, llorando con el que llora, alegrándose con el que se alegra; entonces tu corazón será de carne.

El último punto es que así como Juan el Bautista abrió camino en el desierto, nosotros debemos abrir camino en el desierto, aun en los momentos difíciles de la vida, de oscuridad, el creyente abre camino en el desierto porque el creyente tiene su esperanza en Cristo el Señor y salvador, y Cristo no defrauda. Si al final del desierto está Cristo y nos toca atravesar ese desierto con todo lo que implica; arenilla, dureza del sol, infertilidad, pero con la esperanza puesta en Cristo que está al otro lado del desierto les pregunto: ¿Se quedarán parados, no cruzarán viendo a Cristo al otro lado? Yo pienso que aunque nos cueste pero estando Cristo allá al final nosotros vamos abriendo el camino y lo árido se convierte en valle de vida abundante.

Hermanos el Señor nuevamente con esta palabra nos invita a levantar la cabeza y este domingo nos quiere poner en vigilante espera con la conversión.