Antes de la celebración del Consistorio para la creación de 14 nuevos cardenales, el Papa Francisco recibió a una delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla con motivo de San Pedro y San Pablo, patronos de Roma, que se celebra mañana.

“Hacer memoria de los apóstoles, de sus enseñanzas y su testimonio significa recordar las raíces comunes sobre las que se edifican nuestras Iglesias hermanas, pero también tomar conciencia de la común misión al servicio del Evangelio, para generar una humanidad nueva”.

Francisco denunció la “ofuscación progresiva de la fe cristiana”. “El desprecio de la dignidad de la persona humana, la idolatría del dinero, la difusión de la violencia, la absolutización de la ciencia y de la técnica, la explotación desconsiderado de los recursos naturales son solo algunos de los graves signos de una trágica realidad, a la cual no podemos resignarnos”.

El Obispo de Roma se mostró convencido de que “nuestras Iglesias pueden crear nuevas posibilidades de transformaciones para nuestro mundo”.

El Papa destacó la colaboración mutua entre la Iglesia católica y el Patriarcado Ecuménico, sobre todo en lo concerniente a “las formas modernas de esclavitud, la defensa de la creación, la búsqueda de la paz”.

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