“Lo que es obra de Dios perdura por siempre lo demás pasa”, monseñor Alvarez en celebración de Santa Lucía:

“Lo que es obra de Dios perdura por siempre lo demás pasa”, monseñor Alvarez en celebración de Santa Lucía:

15 diciembre, 2018 0 Por Josary Mayerling Vargas Vega

“El recuerdo de los santos, del profetismo no se desgasta al transcurrir los siglos, lo demás pasa en el mundo, sólo Dios es eterno”, aseguró monseñor Rolando Alvarez, al celebrar la fiesta patronal de la parroquia Santa Lucía en ciudad Darío, el 13 de diciembre, donde además dedicó el nuevo altar y jóvenes recibieron el sacramento de la Confirmación.

El Obispo durante la homilía se refirió a dos características importantes para el creyente: La humildad y el profetismo, esto a la luz de los Evangelios proclamados los últimos días, la Virgen María recordábamos ayer en la advocación de Guadalupe es humilde y Juan el Bautista también pues dice: “No soy digno de desatar las correas de sus sandalias”. De aquí que el Señor nos está llamando a ser humildes, y el humilde es aquel que como los santos no tiene la osadía de pensar que es humilde, es más ni se siente humilde, este piensa como María Santísima: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”, esto es la humildad, por el contrario el soberbio no es capaz de ceder, siempre piensa que tiene la razón.

“Por su puesto tenemos que hablar también del profetismo de Juan, él no reencarnaba a Elías pero traía el mismo Espíritu profético de Elías que se enfrenta a los falsos profetas. Juan el Bautista también con su profetismo se enfrenta al poderoso y le dice: ‘No te está permitido tener como mujer a la esposa de tu hermano’, y Juan muere decapitado siendo el más grande de los profetas”.

“Entre las dos características de Juan, la humildad y el profetismo, Cristo recuerda que sólo los humildes y los que tienen violencia interior conquistan el reino de Dios, y hoy celebramos a una mujer que tenía el profetismo de Elías, la valentía de Juan el Bautista y el Espíritu de Dios; una mujer que dio testimonio de su fe, cuyo nombre Lucía significa luz, santa que fue educada por padres responsables que se tomaron enserio su misión de educadores en la fe y se comprometió virginalmente con Dios, y por defender su amor virginal a Cristo, su entrega a Cristo, su ofrenda a él, llegó hasta las últimas consecuencias, no se echó atrás y fue martirizada”.

“Ante el peligro de ser testigo de la fe, de ser profeta, Elías no se echó atrás, Juan tampoco, Lucía no se hace presa del miedo en una época de persecución contra los cristianos, Lucía una simple virgen y Dioclesano (que la mandó a matar) un poderoso emperador, siempre la historia de la salvación está marcada por persecución. Lucía es recordada en este día por mucha gente en el mundo al punto de ser elevada a los altares y venerada por millones en la tierra incluyendo nosotros, por el contrario Dioclesano no llega más allá que ser mencionado en los libros de la historia y recordado como un perseguidor de los cristianos. Esa es siempre la historia”.

“El recuerdo de los santos, de los amigos de Dios y de los profetas no se pierde ni se desgata en los siglos, el profetismo siempre se recuerda, lo demás pasa, todo pasa en el mundo, sólo Dios es eterno”, exclamó.

Monseñor Alvarez concluyó recordando a santa Lucía que es una mujer del pueblo, de entre nosotros que ilumina a la Iglesia y que cada noche elevaba sus ojos al cielo y esperaba todo de su señor: “Hermanos nosotros en el Adviento también esperamos al Señor, no dejamos de esperar en él y le decimos presurosos: Ven, ven Señor no tardes más”.

Por: Manuel Antonio Obando Cortedano.