“A la luz del testimonio de este santo, estamos llamados a ser hombres y mujeres misioneros, una Iglesia evangelizada y evangelizadora que una vez que se encuentra con el Señor no se queda sentada y lo lleva a todas partes, a toda persona porque la Iglesia o es evangelizadora o no es la de Cristo o es misionera o está traicionando al Señor que nos invita a evangelizar”, dijo monseñor Álvarez, agregando que a San Antonio lo llamaban discípulo peregrinante es decir discípulo misionero, es un hombre que no calcula las consecuencias con tal de llevar el evangelio.

Fiesta de San Antonio de Padua. Créditos: Diócesis de Matagalpa

“Estamos ante el testimonio de un santo predicador, al extremo que muchos le llaman doctor, maestro y catedrático del evangelio, pero también en él encontramos otra característica, virtud y gracia la de ser estudioso de las escrituras, y esto nos indica que no se conformó con el testimonio de amor a los pobres sino que estaba convencido que para predicar la palabra de Dios tenía que formarse. Ante esto debemos revisar si realmente estamos evangelizando, saliendo a las calles, si estamos llevando una pastoral en salida, una Iglesia a las periferias es decir a los alrededores y a las periferias que podemos tener cerca con personas agobiadas, ¿Qué estamos haciendo por esa gente, tenemos el ardor de San Antonio de Padua?”.

“Actualmente estamos viviendo el fenómeno del protestantismo y debemos preguntarnos: ¿Qué hemos hecho como Iglesia?, tenemos que plantearnos con seriedad esa realidad el porque mucha gente conoce a Cristo en otro lugar, ¿qué ha pasado?. Será que no estamos misionando lo suficiente, que no estamos llegando a las periferias o será que nos está faltando testimonio de vida, del amor al pobre, al necesitado o será que nos estamos conformando con lo que tenemos… Me da miedo que como católicos en Matagalpa nos estemos conformando con las grandes cantidades que asisten a las peregrinaciones y que mal sería eso, porque ciertamente esas actividades nos moldean, pero no podemos olvidar la evangelización personalizada”, insistió.

El Prelado nuevamente explicó que como Diócesis “nuestra gran fortaleza son las comunidades rurales y el desafío son los barrios, y siento que en los barrios hay una gran sed de Dios donde no estamos llevando la fuente del gozo y de la vida eterna, pienso que hay gente que se ha sentido marginada por nosotros como los homosexuales, las lesbianas, las trabajadoras sexuales y las parejas que viven en situación irregular y pienso que en la Diócesis debemos de trabajar en pastorales que vayan dirigidas a esos hermanos. Sería bueno ir a donde ellos y escucharlos porque seguramente se han sentido marginados o abandonados y por esa razón vienen otros y se los llevan”.

“Pidamos al Señor que nos de la inquietud por la evangelización y nos ayude a ser discípulos, peregrinantes, evangelizados y evangelizadores como San Antonio de Padua, y así como san Agustín decir: Mi alma está inquieta hasta que no descanse en ti”, concluyó.

Nota tomada de:

http://diocesisdematagalpa.org/?p=8156