Monseñor Rolando Alvarez en San José de Caratera

Monseñor Rolando Alvarez en San José de Caratera

30 marzo, 2019 0 Por Josary Mayerling Vargas Vega

“El pueblo de Dios ama pero es inteligentes”, esto lo dijo monseñor Rolando Alvarez, Obispo de la Diócesis de Matagalpa, al presidir la Santa Misa en la visita y asamblea pastoral que realizó en la comunidad San José de Caratera, parroquia Nuestra Señora de Lourdes, La Dalia, donde entre cantos, abrazos y consignas fue recibido el Prelado, el 29 de marzo.

En el lugar desde el jueves se reunieron los cuadros pastorales de comunidades de la zona quienes junto al padre Manguel Hernández, párroco, participaron en una convivencia fraternal, en momentos de oración y formación.

En su homilía monseñor Rolando José, destacó que la ley en el antiguo testamento consistía en que si alguien era ofendido la víctima podría vengar siete veces, luego la ley avanza y llega al ojo por ojo y diente por diente, Dios va formando a su pueblo con paciencia porque es con Jesucristo que da el siguiente paso, el paso definitivo dejando el mandamiento del amor “Aménse los unos a los otros como yo los he amado”, en esto cuestionó: “¿Cómo nos amó Cristo? Hasta el extremo de morir en la Cruz”.

Seguidamente explicó que Cristo fue el encargado de llevar al extremo la nueva ley, de cumplir el amarse unos a otros como él nos amó. A continuación destacó que en el texto del tercer viernes de cuaresma un escriba le pregunta a Jesús ¿cuál es el mandamiento nuevo? y el Señor responde: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”, “Jesús se queda un paso atrás del paso definitivo, sin embargo el mensaje está claro: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos. Esta es una gracia que debemos pedir, el amor al prójimo, al otro, al que me ha ofendido, al que me calumnia, señala, crítica destructivamente, al que me señala, me sentencia a muerte y al que me ha atacado”.

“Les he dicho en muchas ocasiones que la primera tentación del demonio a nosotros era que él quería y busca por todos los medios introducir en nuestro corazón el odio, eso el demonio lo buscó intensamente, y muchas veces lo hace de forma solapada, escondida. Entre tantas ofensas, dolor, sufrimientos, calumnias, ataques, ante semejantes fuerzas del mal que golpeaban la barca de Jesús y de los apóstoles, humanamente es fácil querer defenderse también con furia y con odio, el maligno nos tentó de esa manera y ahora nos va tentando haciendo creer que ya no está”.

“La palabra de este día nos vuelve sobre el tema y recuerda que ante las tentaciones se debe responder con amor, ¿Cómo responder a tanta dureza, a la fuerza maligna, cómo? Con amor, no tenemos otra respuesta, y si damos otra que no sea el amor no somos auténticos cristianos y saben ¿porqué al demonio le interesa que el pueblo de Dios tenga odio en su corazón? Porque un pueblo que odia va a su propia autodestrucción, el que odia quiere vengarse, no olvida para vengarse, por lo tanto un pueblo que odia en su corazón, dividido que busca como vengarse sin escrúpulos, naturalmente es un pueblo que tarde o temprano se destruirá”, relató el Prelado.

En este punto recordó lo terrible que es el demonio y aseguró que ante estas situaciones la gran contribución del cristiano es el amor con los ojos abiertos, con la mente abierta porque el amor no significa que se dejará de ver la realidad tal como son las cosas, porque el que ama no es un tonto, “el que ama sabe lo que está pasando, sabe quién está en la verdad y quién en la mentira, el pueblo de Dios debe ser así como ustedes un pueblo inteligente, el pueblo de Dios sabe y debe seguir siendo inteligente aunque existan quienes creen que somos tontos”.

Monseñor Alvarez agregó que si la primera tentación del demonio es el odio, la primer arma que tenemos para enfrentarlo es la oración, “esto me permite decir que todas las decisiones de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, han sido iluminados por el Espíritu Santo gracias a la oración de ustedes. Esa es la oración, y algo más sucede, cuando llego a las parroquias me siento fortalecido gracias a ustedes y sus plegarias, y nunca olviden que al llamado del pastor deben estar las ovejas, porque el Pastor conoce por su nombre a las ovejas y las ovejas al Pastor, Dios quiere un pueblo inteligente que sabe cuál es la voz del Pastor y la de un falso profeta, pues al pueblo no se le engaña, el pueblo en su sencillez, en su silencio sabe distinguir la voz del Pastor y esa es la inteligencia de la que estamos hablando y precisamente porque el Señor nos ha dado esta inteligencia es que nosotros queremos amar, estamos amando y vamos a seguir amando porque sabemos que el odio viene del demonio y el amor viene de Dios”.

“Queda claro que el amor es inteligente, el amor no quita conocimiento, por lo tanto nadie debe amar a ciegas. Nosotros queremos reafirmar y queremos que el mundo sepa que amamos y seguimos amando, no recibirán del pueblo cristiano ni una respuesta que no sea el amor, pero somos inteligentes”, finalizó.

Por: Manuel Antonio Obando Cortedano.