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Papa a Ortega: Que Jesucristo les conceda los dones de una fraterna reconciliación

En su misiva, transmitida a través del Nuncio Apostólico, el Papa hace llegar a los hijos e hijas de ese amado país un cordial saludo, “asegurándoles mi oración para que Jesucristo, Príncipe de la paz, se lee en el mensaje, les conceda los dones de una fraterna reconciliación y una pacífica y solidaria convivencia”.

Las palabras del papa resuenan, y hacen eco a lo que ha declarado la Conferencia Episcopal a través de su presidente, el arzobispo de Managua, Cardenal Leopoldo Brenes, quien constantemente ha pedido respeto de los derechos humanos, respeto de la libertad de expresión, “las ofensas y las confrontaciones no dan nada a Nicaragua, crean sólo enemistad, tristeza y división”.

La Iglesia invita al respeto

El fin de semana, en marchas en apoyo a Ortega, algunos manifestantes entraron con violencia y a la fuerza dentro de la parroquia de Nuestra Señora de la Merced, en Granada, mientras se oficiaba la misa. Un grupo de turbas afines al gobierno, entraron gritando e insultando, y fueron detenidos por los mismos fieles que les gritaban que respetaran la Casa de Dios. La Diócesis de Granada en un comunicado rechaza y condena este acto como una falta de respeto a “nuestras parroquias y piden sus oraciones para que cesen estos actos”.

Y siempre el domingo, el sacerdote Edwin Román de la iglesia San Miguel de Masaya, denunció que fue agredido verbal y físicamente por el sub director de la Policía Nacional, Ramón Avellán, quien junto a otros policías y simpatizantes sandinistas se plantaron frente a la iglesia con un alto parlante al momento de una misa. Al salir y pedirles que bajaran el volumen de los altoparlantes porque interrumpían el servicio religioso, como respuesta obtuvo ofensas y maltratos físicos.

El purpurado ha pedido que se realicen las marchas, pero en forma positiva y pacífica. El domingo en conferencia de prensa pidió una vez más que se vaya construyendo una cultura de paz y no una cultura de violencia. La Iglesia ante las ofensas, ora, ora por quien los calumnian y difaman. Y tiene una tranquilidad de corazón.  Por último, el purpurado invitó a la población, todos los nicaragüenses, hombres y mujeres de buena voluntad que “no dejemos que el demonio siembre odio en nuestro corazón, si no dispongámonos a recibir el Espíritu Santo que da siempre frutos de amor.”

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

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