Cada 2 de agosto los fieles del mundo pueden recibir la indulgencia plenaria de la Porciúncula o también llamado “Perdón de Asís”, una gracia que data de 1216 a pedido de San Francisco.

La Porciúncula es una pequeña capilla que actualmente se encuentra dentro de la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles, en Asís (Italia). Nombrada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, es un lugar concurrido por miles de peregrinos y de gran importancia para la Iglesia por cuatro razones:

1.- Dio origen a la Orden Franciscana

San Francisco descubrió su vocación y vivió la mayor parte de su vida en ese pequeño templo deteriorado y que fue donado por los benedictinos.

El Ministro Provincial de la Orden Franciscana en Chile, P. Isauro Covili, explicó a ACI Prensa que San Francisco consideró el lugar como “una pequeña porción del cielo en la tierra”, por lo que decidió reconstruir el templo ayudado por otras personas y leprosos.

“Ese lugar constituye los inicios de la Orden Franciscana, de la vida evangélica de San Francisco y de Santa Clara”, manifestó el P. Covili.

“San Francisco siempre se preocupó que los hermanos que habitaban el lugar fueran los más virtuosos”, ya que lo consideró “un lugarcito donde el cielo se hacía presente”, agregó.

2.- Las almas encuentran el perdón

En 1216, mientras San Francisco rezaba en la Porciúncula por la salud de las almas y los pecadores, se le aparecieron Cristo y la Virgen rodeados de ángeles.

El santo pidió al Señor la indulgencia para todos los que visitaran el templo. Con la venia de Jesús, San Francisco visitó al Papa Honorio III que concedió la autorización eclesial.

“Esta indulgencia representa la vida penitencial que es un retorno permanente a Dios, es volverse a Dios desde las entrañas, desde el amor de Dios, de Jesús mismo que habla y ama entrañablemente”, manifestó el P. Covili.

“Una indulgencia es una experiencia profunda de espiritualidad y de perdón. Y esta fue pedida por San Francisco para la Iglesia y todos los que quisiesen reparar situaciones personales y comunitarias, y experimentar el amor de Dios que repara y que purifica el corazón”.

3.- Invita a renovar la misión

El P. Covili sostuvo que “la Porciúncula es un reclamo a la vida y la dignidad humana. Es un lugar donde San Francisco vive el Evangelio de Jesús. Y estando ahí enviará a los primeros hermanos en misión”.

“Esta es una fiesta que nos remite volver a Jesucristo, al Evangelio, a lo esencial, abrazar al pobre, al excluido, es una fiesta que dice relación con la fraternidad, la comunión y el diálogo”.

“Es una oportunidad para que la Iglesia se renueve desde el encuentro con la Palabra y desde el anuncio misionero”, agregó.

4.- Da valor a la mujer

Santa Clara, animada en su vida espiritual por San Francisco, se dirigió a este lugar para consagrar su vida en 1212 a la Orden de los Hermanos Menores.

Ese mismo año Santa Clara y San Francisco fundaron la segunda orden franciscana o de hermanas clarisas.

La amistad, fraternidad y guía de San Francisco en la vida de Santa Clara es una expresión del “valor de lo femenino que hoy nos desafía a reconocerlo e incorporarlo como expresión real en la vida de la Iglesia”, dijo el sacerdote.

En particular, la fiesta de la Porciúncula le “hace muy bien a la Iglesia” por ser “una oportunidad de renovarse desde lo esencial, es un retorno hacia Jesucristo, hacia una vida más profunda, una Iglesia más desde la comunión, desde el anuncio misionero”, finalizó el provincial.

Indulgencia en templos franciscanos

El 2 de agosto como en todos los templos franciscanos del mundo, en la Iglesia San Francisco de la Alameda, Santiago de Chile, los fieles podrán recibir la indulgencia.

A las 3 p.m. horal local habrá Adoración al Santísimo Sacramento y la Eucaristía por la fiesta de Santa María de los Ángeles a las 7:30 p.m. hora local.

En tanto los jóvenes, San Felipe de Jesús peregrinarán hacia el Monasterio de las Hermanas Clarisas a las 4 p.m. hora local.

ACI Prensa