Dios siempre salva; aún en momentos de oscuridad salva, es el salvador.

En el Evangelio proclamado el domingo 17 de junio, encontramos la parábola de la semilla de mostaza que aunque sea pequeña puede convertirse en gran arbusto. Por eso estamos llevando adelante este Diálogo Nacional en medio de un dolor que interpela la conciencia, dolor y sangre que nos ha salpicado a todos los nicaragüenses, pues cada día hay más muertos y derramamiento de sangre; ante todo eso surge la pregunta: ¿Por qué seguir adelante en el Diálogo Nacional?

Los Obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua estamos convencidos que si no fuera así tendríamos que asistir a montañas de muertos, no digo montaña porque ya hay, sino montañas, igual existirían no sólo derramamiento de sangre sino ríos de sangre, y el Diálogo Nacional es la última instancia y posibilidad para evitar una catástrofe mayor, impredecible e inimaginable.

Estamos en la mesa porque de nuestra parte agotaremos la última posibilidad para evitar más dolor y sangre; seguiremos diciendo no más muertes, en nombre de Dios no más muertes.

En medio de tanto dolor, sombras y sacrificios surge una luz de esperanza pequeña, que a veces casi se apaga y de pronto vuelve a surgir, digo esto porque la parábola del granito de mostaza describe lo que hasta hoy ha logrado el Diálogo Nacional, en un primer momento se logró la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que dejó 15 puntos y observaciones preliminares que según expertos ese informe es tan contundente, al punto que no hay otro igual en visitas a países latinoamericanos.

Luego se logró, así como el granito de mostaza, el cumplimiento de las recomendaciones 3 y 15 de la CIDH que instan a establecer mecanismos para cumplirlas y luego instaurar un grupo internacional que ayude a establecer responsables de esta masacre, seguidamente se logra que se acepte la invitación al alto comisionado de las Naciones Unidas y de la Unión Europea quienes estando en Nicaragua, unidos a la CIDH, pueden ir a la raíz no únicamente de los asesinatos también de los desaparecidos.

Ciertamente se ha conformado una comisión de verificación y seguridad que se establece debe estar acompañada por organismos que garanticen a los nicaragüenses justicia y seguridad, todos los expertos están sorprendidos porque para llegar a acuerdos estos organismos necesitan un año o dos años para instalarse y aquí vienen ágilmente, esta es la respuesta de Dios a las oraciones de su pueblo.

Otro dato importante es que se aceptó que la mesa plenaria del Diálogo Nacional conversara la propuesta que en nombre del pueblo y de diversos sectores entregáramos los Obispos al presidente de la república el 7 de junio, a quien se le propuso un acuerdo institucional donde se plantea una reforma al sistema político de Nicaragua para llegar a una autentica democratización. El presidente respondió en una carta diciendo que todas estas propuestas se consideren en el Diálogo Nacional, y dice en esa carta que del gobierno hay compromiso absoluto, y por esa razón en las comisiones de justicia, y electoral propusimos un índice de lo entregado al presidente de la república.

Vamos agilizando el tiempo, dedicando el cien por ciento por el país, al punto que establecimos en la semana que un día se reúnen en privado las mesas de trabajo que son conformadas por las comisiones y el siguiente día se realizará la mesa plenaria del Diálogo Nacional.

He compartido esto inspirado en el Evangelio según san Marcos (4,26-34) porque debemos descubrir el amor de Dios por nosotros, descubrir que Dios está con su pueblo, por lo tanto le suplicamos que haga fructificar el grano de mostaza y se convierta en el arbusto de Nicaragua que todos soñamos.

Fuente: Diócesis de Matagalpa.