“Ser transparentes”, monseñor Rolando Alvarez a seminaristas

“Ser transparentes”, monseñor Rolando Alvarez a seminaristas

15 febrero, 2019 0 Por Josary Mayerling Vargas Vega

Los 37 seminaristas que cursan Filosofía en el seminario San Luis de la Diócesis de Matagalpa iniciaron su año lectivo recientemente y para entregar al Señor este ciclo, monseñor Rolando Alvarez, Obispo de la Diócesis de Matagalpa presidió la santa Misa el 13 de febrero por la mañana.

En un primer momento el Prelado agradeció a hombres y mujeres que desde sus limitaciones son bienhechores del seminario donde cada seminarista cuesta 250 dólares mensuales, siendo actualmente más de 100 los muchachos en el seminario, 33 menores, 12 en el curso introductorio, 37 Filosofía, 23 Teología y 3 egresados

En su mensaje haciendo eco al Evangelio del día expresó que aquello que mancha al hombre es lo que sale de dentro, porque del corazón del hombre salen las cosas malas, el Obispo aseguró que cuando meditaba esa palabra pensaba en los seminaristas y quiere pedirles una sola cosa al iniciar este año académico en Filosofía: “Sean transparentes, si ustedes son transparentes no permitirán al demonio que albergue una cosa fea en su corazón, ninguna cosa mala, no digo que serán impecables pero si son transparentes en el nombre del Señor les aseguro que no le permitirán en su vida al maligno albergar en el corazón lo malo, el pecado, lo feo e insensato, esa es la clave en el proceso formativo a la luz de esta palabra, transparentes en primer lugar con Dios, porque si con Dios no somos transparentes ¿con quién más lo haremos? Si con el Señor no nos presentamos enseñando el pecado, las debilidades y lo del mundo ¿con quién lo vamos hacer? El inicio de la transparencia en nuestra vida es llegar al Señor, el nos aceptará como somos, no nos humillará por el pecado, no nos va a avasallar, siempre nos amará con ternura, por eso hermanos y hermanas transparencia absoluta con el Señor, sin ningún tipo de condicionamiento, con la conciencia abierta de par en par en la oración, con el trato íntimo y delicado con que él nos trata y entonces evidentemente transparencia en la confesión”.

Aquí agregó que no hay necesidad de justificarse en el sacramento de la Confesión que es donde se puede abrir la conciencia plenamente para buscar el perdón de los pecados. “Yo me atrevería a decir dos cosas en este sentido, en primer lugar que al darnos este sacramento el Señor nos deja no sólo un espacio espiritual sino afectivo, sicológico, incomparable, único donde puedo abrir de par en par mi conciencia. Todos necesitamos una persona que nos conozca de los pies a la cabeza y esa persona es el confesor”.

“Lo otro que diría en ese sentido es que los curas y seminaristas somos los que mejores deberíamos confesarnos, los que más exquisitamente deberíamos confesarnos, sacando casi una maestría, un doctorado en saber ser penitentes, en saber llegar avergonzados y arrepentidos al sacramento de la Confesión y por lo tanto enseñar a los fieles a saber confesarse, transparente muchachos seminaristas con su director espiritual para que el Señor no permita que su corazón se llene de cosas malas, transparentes para también encontrar la voluntad de Dios. Si un seminarista es así le aseguro que el Señor lo llevará por largos caminos del reino. Transparencia con sus formadores, con el obispo, rector, formadores y con el padre que los acompaña, por eso una de las misiones de un formador de seminario es escuchar a los seminaristas, escuchar la voz interior, el misterio de los muchachos y por su puesto orientar, porque después de Dios si no somos los formadores ¿quién les ayudará?”, cuestionó.

Seguidamente añadió que una vez en la formación sacerdotal ni los padres de familia ocupan el lugar que los formadores, porque en el seminario el Señor forma su corazón sacerdotalmente entonces el que les puede ayudar es otro ministro, otro que como ustedes el Señor ha ido moldeando el corazón, no es que el padre de familia no entra en el proceso formativo, entra esencialmente. “Hay seminaristas que pueden confundirse creyendo que este amigo o amiga de fuera puede entenderme y no es así, no olviden que después de Dios son los formadores los que te pueden entender, comprender, aconsejar porque ellos tienen el corazón sacerdotal, ministerial de Cristo”.

“Transparencia con los formadores y transparencia con el área de sicología, la sicología que no decide pero es necesaria porque nadie entra al seminario sin traumas, sin problemas e intachables porque todos somos hijos de nuestra historia y todos llegamos al seminario igual, con complejos, traumas, heridas afectivas porque uno antes de ser cura es hombre. Transparencia siempre, y no es que seremos impecables, pero no vamos a permitir que el demonio introduzca, guarde en mí cosas feas, no lo permitiremos con la transparencia, el Señor por intercesión de San Luis Gonzaga nos ayude a todos a ser transparentes con él”, finalizó.

Por: Manuel Antonio Obando Cortedano.