Vivir el Adviento con esperanza y la cabeza en alto mediante la oración. Reflexiones de monseñor Rolando Alvarez, para esta semana:

Vivir el Adviento con esperanza y la cabeza en alto mediante la oración. Reflexiones de monseñor Rolando Alvarez, para esta semana:

3 diciembre, 2018 0 Por Josary Mayerling Vargas Vega

Iniciamos este tiempo de Adviento en preparación al nacimiento del niño Jesús, cuatro semanas para prepararnos a ese acontecimiento, para que el niño no nazca en un pesebre frío, sino en nuestros corazones.

El Evangelio del primer domingo nos llama a poner atención y ¿quién es el que pone atención? Es el que espera, el que no espera no atiende, dicho de otra manera el que no está atento no espera, la atención es propia de los corazones y personas con esperanza, por eso la primera actitud que el Señor nos pide en este tiempo de Adviento es la esperanza, porque nosotros estamos atentos y creemos firmemente que el Señor vendrá e inaugurará cielos nuevos y tierra nueva, de ahí que aunque las noches del horizonte sean oscuras el creyente que tiene firme su mirada en Cristo no pierde la esperanza y está atento a su Señor, a los signos de los tiempos, a la palabra que el Señor le envía para conducirlo por nuevas sendas, nuevos caminos que lo llevan precisamente a esos cielos nuevos y esa tierra nueva.

El que ha perdido la esperanza ya no está atento, está sepultado en vida, por eso les he dicho que el pueblo que pierde la esperanza está sepultado, ya no atiende, ya no está atento, está en la desesperación, sumergido por la noche oscura y por el abismo de la depresión. Es un pueblo que ya no está atento y me atrevería a decir que un pueblo que pierde la esperanza ya no cree, ha perdido su fe, porque la fe en Cristo se traduce en esperanza, poner la fe en Cristo que viene nos da expectativas, horizontes y esperanza.

Por eso el sábado de las ordenaciones sacerdotales les decía que la mirada nuestra es la mirada del Padre. Cuando el mundo no ve signos, no es capaz de descubrir los signos de Cristo que vendrá, nosotros creyentes estamos llamados a mantenernos firmes en esa espera, por eso este es un tiempo bello, es una esperanza con ojos abiertos, no es esperanza sin sentido, razón de ser y fundamento no, nuestra esperanza es de ojos abierto y corazón palpitante porque Cristo está vivo y viene a inaugurar cielo nuevo y tierra nueva, esta es la actitud con que debemos vivir este tiempo de Adviento.

Inmediatamente el Señor da otro mensaje: “Pongan atención y levanten la cabeza”, el papa Francisco dice que levantamos la cabeza porque estamos en oración. La oración queridos nos sostiene en la esperanza, una persona que no ora pierde la esperanza, se arriesga a perderla y pienso en como hacen los que no oran, como hacen para no perder la esperanza, la oración renueva y el Señor cada día en su palabra nos va renovando en esa intimidad con él, por eso amadisimos es una esperanza orante, una esperanza con tres adjetivos calificativos: Esperanza con ojos abiertos, cierta y orante.

Es importante que en este tiempo de Adviento intensifiquemos los momentos de oración, de soledad, de baños de silencio, de estar con Cristo, de mirarle a él en la Eucaristía, no podemos vivir este tiempo en la rutina y en lo ordinario de cada día, es un tiempo de levantar la cabeza. El Señor nos da este tiempo de misericordia para atender la esperanza y levantar la cabeza.

Todos nosotros hoy debemos plantear un proyecto de como vivir el Adviento, no lo vivan sin un proyecto de vida, propongan cuatro metas para este tiempo, ya el Señor nos ha hablado de la oración ahí está nuestra fuente de vida, poder y luz del Divino Espíritu. Por su puesto como no traer al corazón la caridad, intensificar obras de misericordia, que bonito sería que todos nos propongamos no pasar un sólo día de este tiempo sin hacer una obra de caridad donde sintamos no sólo que damos algo material, sino que nos damos nosotros mismos.

Sólo así el Señor hará nuevo nuestro corazón, nuevas todas las cosas y por su puesto si hablamos de un corazón nuevo, como no hablar del sacramento de la Confesión, este es un tiempo de volver a Dios en este sacramento, depositar en ese trono de la misericordia esas áreas que aún no hemos entregado a Cristo.

Les deseo un feliz, pero sobretodo un santo Adviento, es feliz si es santo. Que el Señor y la Virgen Madre de la esperanza nos ayuden a vivir este tiempo en la santidad de Cristo que es la santidad del Padre en el Espíritu.