Celebración eucarística en Comunidad La Delicias, ciudad Darío

Celebración eucarística en Comunidad Las Delicias, ciudad Darío

Bajo la sombra de los árboles, entre banderines de color amarillo y blanco, participamos de la Santa Misa campal en la comunidad Las Delicias, perteneciente a la parroquia Santa Lucía en Ciudad Darío, presidida por el presbítero Vicente Martínez la mañana de este 18 de octubre domingo mundial de las Misiones.

El párroco al reflexionar el evangelio del día, animó a los misioneros a continuar perseverando, anunciando la palabra de Dios e invito Aníbal Manzanares un joven seminarista de la comunidad de Tierras Blancas del municipio Tuma- La Dalia, quien en estos tiempos de pandemia lleva el último año de formación en dicha parroquia.

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Si Dios lo permite será Ordenado Diácono y luego Sacerdote. Recuerden que todos en la vida tenemos una experiencia única desde que somos niños, cuando vamos creciendo, Cuando somos jóvenes, cuando llegamos adultos tenemos un tiempo en que Dios nos llama y en esta ocasión Dios tocó su corazón y él atendió, escuchemos su experiencia vocacional:

Agradezco a Dios, a nuestra madre santísima, al padre Vicente que me permite dirigirme a ustedes compartiendo mi experiencia en mi misión y una pequeña reflexión de la palabra de Dios. Para mí es una alegría compartir con ustedes, en esta comunidad este domingo la Jornada mundial de las misiones que nuestra iglesia celebra y pide la colaboración de nosotros los miembros de ella, para que el Evangelio del Señor siga siendo anunciado en todo el mundo. Él Señor hoy se fija en nuestra pequeñez, en la humildad, al igual que en la Virgen María y nos llama a un encuentro personal con él, desde nuestra vocación.

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Por eso hermanos en lo que cabe desde mi experiencia vocacional desde muy pequeño comencé a servirle al Señor, era mi abuelita que me llevaba a la capilla de mi comunidad para escuchar la palabra de Dios, el catecismo y es de ahí donde fue creciendo en mí el llamado  a la vocación sacerdotal, señalo el Padre Martínez durante su visita en la comunidad Las Delicias.

Me gustaba que llegaban los sacerdotes pero lo que no me gustaba era que llegaban casi una vez al año, fue ahí que despertó en mí aún más la ganas de entregar mi vida a Dios. Pero pensaba como voy a hacer si soy de una familia sencilla y pobre, a demás mis estudios los inicie tarde, entonces yo creía que nunca llegaría al seminario por mis condiciones económicas. Es a la edad de los 13 años que llego la invitación en una visita realizada por el padre Dámaso Suazo a mi comunidad, quien me pregunto: ¿Vos muchacho te gustaría entrar al Seminario? Y entonces le dije: fíjese que me gustaría pero apenas tengo 13 años y curso segundo grado de la primaria, pues como bien conocemos todo joven normal, con mucha ilusión y pocas ganas de estudiar no le tomaba interés, porque mi mayor pasión era visitar la iglesia y no enfocarme en los estudios. Y entonces me dijo él: Bueno yo te invito. Ante tanta animación departe del sacerdote es ahí donde me propuse terminar mi sexto grado, mi secundaria, aunque en cierto punto el estudiar mi secundaria en el turno dominical, fue un sacrificio. Porque tendría que dejar de ir a la celebración de la palabra para recibir mi educación y así formarme para entregar mi vida al servicio de Dios.

Ante tanto sacrificio y entrega es por eso que hoy tengo la dicha de poder compartir con ustedes esta reflexión del evangelio de este XXIX Semana del Tiempo Ordinario.

Queridos hermanos desde la primera comunidad cristiana la Misión para ellos no fue fácil, pero en estos tiempos nosotros tenemos la libertad de anunciar, proclamar al Señor. Ustedes pueden ir por las calles en una procesión, ustedes pueden anunciar en el templo, puede poner ahí unos hermosos parlantes verdad como esto que tenemos hoy y proclamar la palabra de Dios y en aquel tiempo no era así. Era en Cuevas donde se celebraba la fracción del pan había muchas persecuciones no es que hoy sea la excepción también hoy hay muchas personas que son perseguidas por anunciar el reino de Dios. Pero es hoy donde nos preguntamos vale la pena o no ser perseguido por anunciar a Cristo; incluso por la persecución no tengamos miedo de anunciar a Jesucristo con nuestra vida.

Aníbal en la comunidad La Delicias también compartió el testimonio del católico, del bautizado es un compromiso con la caridad que Dios nos pide, la Caridad es alma de la misión, evangelizar, desde los más pequeños detalles con que regales un vaso con agua con amor, con que sirvas al prójimo con alegría sin esperar nada a cambio. Es más no hay necesidad ni de hablar para evangelizar con un gesto, una sonrisa, una mirada compasiva de misericordia estamos evangelizando.

Recordó que la misión de evangelizar no es solo en otros lugares sino más bien debemos de iniciar desde la familia aunque nos cueste a veces pero es allí también donde el señor nos pide ser luz no podemos ser luz de otros lugares si desde nuestras propias realidades no iniciamos anunciar a Jesucristo todos podemos hacer algo que en cierto momento me decía una viejita “Yo soy inútil, yo no sirvo para nada” hermanos eso es lo que muchos pensamos, así como pensaba esa señora, así pensamos nosotros, pero no es así, ustedes desde una pequeña oración puede hacer mucho por la iglesia, por los misioneros.

Es por eso que hoy no podemos decir no puedo misionar, porque no es así, cada uno de nosotros podemos orar, doblar las rodillas delante de Jesús sacramentado y pedir por la iglesia, pedir por el necesitado de esa manera estamos siendo misericordioso.

Finalizo instando a seguir misionando y no tener miedo porque el señor hoy nos dice a través de San Mateo, “Yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo” es decir siempre estará con nosotros y con su iglesia, aunque ante tantas persecuciones, asechanzas del enemigo, siempre la iglesia estará firme, permanecerá en pie, por la gracia de Dios, no porque seamos tanto, no, sino por la gracia y la misericordia del padre.

Redacción central Radio Santa Lucia

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